Espacio natural protegido situado en el municipio de Santa Elena, al norte de Andalucía. Fue declarado Parque natural por la Junta de Andalucía por sus valores geológicos, paisajísticos, así como por su flora y fauna destacables.
Se trata de un desfiladero de paredes abruptas, con desniveles de más de 500 m de altura y muy utilizado por el hombre a lo largo de la historia. Por Despeñaperros han pasado históricamente importantes vías de comunicación tanto por carretera, con la autovía del Sur, como por ferrocarril. Desde 1985, era uno de los dos únicos accesos ferroviarios que conectaban Andalucía con el exterior (junto con la línea Mérida-Sevilla) y el más importante hasta 1992, cuando se concluyó la línea de alta velocidad Madrid–Sevilla (90 km al oeste).



La vegetación dominante es similar en toda la Sierra Morena oriental, el bosque mediterráneo, con predominio de encinas y alcornoques, pero también quejigo, roble melojo, arizónicas y pinos (piñonero, carrasco y negral). El matorral es de madroños, brezos, jaras, mirtos y coscojas.
También merecen mención los bosques galería que aparecen en los distintos ríos y arroyos, más umbríos y húmedos, con alisos, fresnos y sauces.



Hay una importante presencia de ciervo y jabalí, pero lo más destacable es la presencia del lince ibérico. También hay pequeños carnívoros como el zorro, el meloncillo y el gato montés. Entre las aves que habitan aquí destacan el águila imperial y el buitre leonado.




Tanto en Despeñaperros como en la cascada de Cimbarra y las cuevas del entorno se presentan importantes ejemplos de pinturas rupestres neolíticas, prueba del valor estratégico que este territorio tuvo como lugar de paso obligado de civilizaciones desde la Meseta Central hacia Andalucía, entre las que destacan las de la Cueva de los Muñecos y las de las Cuevas de las Vacas del Retamoso.
